Yo sé que hay luz y color en el mundo. Recuerdo haber
visto destellos de rojo, labios carmesí y un vestido de graduación tinto. Recuerdo
la blancura de aquella piel, unos ojos cafés y como las sombras abrazaban las
curvas de su cintura, caderas y sus pechos. Recuerdo la forma que sus labios
tomaban cuando decía mi nombre.
Ahora vivo en un silencio gris. Leves
diferencias de tono me hacen ver que aún respiro para llenar los pulmones de una persona que
ahora es apenas una sombra.
Una cáscara, un monstruo de papel que solo se aterroriza
a si mismo. Una bestia débil, pero aún una bestia.
Un vacío me envuelve en sus fríos brazos
interminables, robándome de mis recuerdos, aquellos destellos de rojo y unos
labios carmesí.

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